Tengo serios problemas para las salidas programadas a boliches, me pongo fastidioso desde muy temprano. No es que no me guste el acto de bailar, pero prefiero mil veces estar sentado en un bar, en una casa con un equipo de música o en un antro donde toquen bandas en vivo. Me molesta ese ambiente falsamente festivo donde no podes tener una conversación con una persona sin llegar a los gritos. Esos lugares son para el dialogo corto, para las líneas de levante, yo de eso no entiendo nada.