—Calla y escúchame. Diste un giro a nuestra relación, y eso me tomó por sorpresa. No lo lamento; es más, tendría que darte las gracias. No sé si en el pasado fuiste la única—repitió Del—, pero ahora sí lo eres, lo serás mañana, el mes próximo y el año que viene. Serás la única durante toda mi vida.
—¿Qué?
—Ya me has oído. ¿Quieres que te lo diga más claro? Eres tú.