—¿Crees que me conoces bien?
Sonriendo, Emma parpadeó para desprenderse de las lágrimas.
—Bastante bien.
—¿Te pediría que te casaras conmigo si no estuviera seguro?
—No. No lo harías. ¿Me conoces bien tú a mí, Jack?
—Bastante bien.
Emma se acercó a sus labios y paladeó el momento de alegría.
—Entonces ya sabes la respuesta.