Noah se echó a reír como si lo acabase de oír por primera vez.
— La cuestión es que no hay un solo hombre en la tierra —siguió diciendo—, que pueda decir en serio esas palabras. No hay hombre que las pueda decir en serio. No es posible, así que más vale ni siquiera proponérselo. Pero eso no quiere decir que no pueda uno amarlas. Y tampoco quiere decir que uno deba dejar de hacer todo lo posible para hacerles saber cuánto le importan.
Nicholas Sparks- La boda.